¿Cómo educar un labrador cachorro?

¿Cuándo empezar?

En los primeros 3 meses de vida previos al destete, la madre proporciona la educación adecuada a su camada, como qué pueden comer o que el humano es inofensivo. 

Contrariamente, una madre con miedo a los humanos transmitirá ese mismo miedo a sus cachorros. Por este motivo, si has tenido la oportunidad de conocer al cachorro desde su nacimiento, no deberás empezar a enseñarle ejercicios de obediencia básica aún. 

Debido a que sus dientes están en crecimiento y le hacen daño tener algo que morder ayudara a calmar a tu mascota. En esta primera etapa deberás establecer las normas y hábitos que quieres que cumpla de adulto, aunque nunca mediante el uso de castigos, puesto que te convertirás en un estímulo amenazante y perderá la confianza en ti. Es decir, si no quieres que tu labrador cuando sea mayor se suba al sofá, empieza evitándolo ahora que es cachorro. De esta forma, serás coherente en tu comportamiento y tu perro lo entenderá. Dicho de otra manera, no tendrá mucho sentido para él que le hayas dejado subirse al sofá de cachorro y siendo adulto no se lo permitas. Con esto solo lograrás confundirle y podría acabar desarrollándose un problema de comportamiento.

También es muy importante fomentar la curiosidad y exploración del cachorro mediante juegos, así como presentándole nuevos objetos y entornos diversos que fomenten la estimulación. De esta manera, el cachorro desarrollará sus capacidades físicas y cognitivas. Así como, una socialización adecuada y progresiva también es vital a la hora de educar a nuestro labrador. Y es que, como los cachorros se encuentran en un período en que son especialmente receptivos a los estímulos del entorno, si durante esta etapa aprenden a normalizar el estar con otros perros, animales y personas, cuando sean adultos no presentarán problemas siempre que relacionen la interacción con una emoción positiva. Es decir, esta sensibilidad también vale en una mala experiencia dejará una fuerte imprenta en el aprendizaje del pequeño. Por esta razón, deberás evitar forzar las situaciones con la finalidad de no asociar experiencias negativas e ir premiando a tu cachorro mediante comida y juegos.

Debemos entender la educación canina como un aprendizaje por capas, en las cuales primeramente el cachorro debe adquirir en su aprendizaje consignas no básicas e ir poco a poco incrementando la dificultad. Contrariamente, si pretendemos que nuestro perro aprenda órdenes complejas en un corto período de tiempo, solo lograremos estresarlo a él y frustrarnos.

El aprendizaje debe realizarce mediante refuerzo positivo es decir, deberemos asociar las conductas que deseamos que realice nuestro labrador a emociones positivas, dándole golosinas, palabras de ánimo, caricias, etc. También tenemos la opción de premiarlo mediante juegos. Ahora bien, los labradores tienen tendencia a ser más bien golosos, por lo tanto premiarlo con comida sería lo más recomendable. Además, cuando el cachorro realice conductas que consideremos inadecuadas, pero que son debidas a su naturaleza, deberemos proporcionarle alternativas para así cuidar el bienestar de nuestro animal.

Una vez entendidos los puntos anteriores, te proporcionamos una pequeña guía sobre la educación básica que necesitarás proporcionarle 

Hábitos higiénicos

Debemos, primero de todo, determinar un lugar en casa que sea su baño para colocar ahí su papel de periódico o un empapador e incentivarle a que lo haga allí. Cuando lo haga correctamente, le premiaremos mediante halagos y golosinas para que entienda que lo ha hecho bien. Es importante resaltar que esta opción debe utilizarse únicamente cuando el cachorro no puede salir a la calle por petición del veterinario. Una vez que el pequeño puede empezar a pasear, lo ideal es acostumbrarlo a hacer sus necesidades fuera.

Así pues, cuando salgamos a pasear y veamos que defeca fuera, le premiaremos para que aprenda a hacerlo fuera de casa. Debemos ser comprensivos, ya que los cachorros no son capaces de controlar bien sus esfínteres y, por lo tanto, es posible que muchas veces no se aguante. A medida que nuestro labrador vaya creciendo, irá interiorizando este aprendizaje y controlando mejor sus deposiciones.a tu cachorro para evitar problemas de comportamiento una vez este sea adulto. Así pues, veamos cómo educar a un labrador cachorro:

Acudir a tu llamada

Lo usual en el cachorro de labrador es que este nos siga constantemente debido a que somos su figura de referencia y le proporcionamos seguridad. Es posible que se aleje unos metros para curiosear el entorno y seguidamente vuelva, aunque no le hayamos llamado. Si premiamos efusivamente esta conducta, el «volver», mediante un premio muy suculento, lograremos que el perro de adulto sea mucho más obediente y venga cuando le llamemos, puesto que lo relacionará con algo positivo. Deberemos, por lo tanto, acostumbrarle también a que relacione esta acción con que lo llamemos, siempre usando la misma palabra (su nombre o la orden «ven», por ejemplo).

A medida que nuestro labrador crezca y se vuelva un adolescente, este empezará a desarrollar un comportamiento más independiente y es posible que empiece a ignorarnos. Es habitual en estos casos que los cuidadores pierdan los estribos y riñan a sus perros. No obstante, debemos ser paciente y nunca castigar o gritar a nuestro perro, ni mucho menos cuando queremos que este nos obedezca en acudir a nuestra llamada, ya que es contraproducente porque si nos ve enfadados querrá irse. Deberemos por lo tanto continuar fomentado que nuestro peludo asocie el venir con algo gratificante, jugando con él o dándole premios, evitando que cada vez que le llamemos sea para algo negativo. Por ejemplo, si cuando se encuentra en un entorno en libertad solo lo llamamos para ponerle la correa, no vendrá.

Pasear con correa

Un correcto aprendizaje desde cachorro sobre como pasear con correa evitará en un futuro que nuestro perro tire de ella. Deberemos normalizar la correa de manera que el perrito no la perciba como algo negativo, ya que desde la perspectiva de nuestro cachorro, el llevar correa supone un impedimento para moverse libremente. Por este motivo, le colocaremos con calma el collar y la correa y le premiaremos al momento para que los asocie a algo positivo. Trataremos también de no abusar con el tiempo que pasa el cachorro con la correa puesta y siempre le estaremos vigilando, ya que si nos despistamos podría romperla.

Para practicar el paseo, trataremos de desplazarnos dentro de casa con nuestro peludo y le premiaremos para que se mantenga a nuestro lado. Cuando se aleje y se tense la correa, nos quedaremos quietos, le llamaremos y volveremos a premiarle. De esta forma, aprenderá a no tirar de la correa. Poco a poco, deberemos practicar esta actividad fuera de casa.

Una vez que el cachorro ha adquirido los hábitos anteriormente descritos, podemos plantearnos enseñarle nuevas consignas como soltar objetos, sentarse… Cabe recalcar que pese a ser labradores, cada perro es único y, por ende, puede que tu cachorro tenga más facilidades o dificultades para aprender algunas cosas.

Quedarse solo en casa

Es muy importante que tu perro aprenda a estar solo de forma positiva, y es que este aprendizaje evitará que desarrolle ansiedad. Este debe ser un proceso gradual, ya que no podemos pretender que nuestro labrador, siendo un cachorro, se sienta seguro estando solo de un día para otro. Para esta finalidad, deberemos dejar solo a nuestro cachorro en la habitación donde se sienta más cómodo junto con algún juguete con el que se pueda entretener (recomendamos el uso del kong), durante unos pocos minutos, sin acudir si llora o nos llama (de lo contrario, podría aprender erróneamente a ladrar para llamar nuestra atención).

Iremos realizando estas sesiones varias veces a lo largo del día e incrementando el tiempo de forma progresiva. Poco a poco, nuestro labrador cachorro aprenderá que, aunque nos vayamos, siempre volvemos y se encontrará tranquilo y distraído con los objetos que le hayamos dejado. Seguidamente, podemos empezar a realizar estas sesiones saliendo de casa durante cortos períodos de tiempo.

Tratar de inhibir la mordida

Los cachorros tienen el hábito de morder por dos razones: primero, es su forma de calmar el dolor que les provoca el crecimiento de los dientes. Segundo, es su manera de explorar e interaccionar con el ambiente. Ahora bien, cuando nuestro labrador nos muerda jugando, es importante que le indiquemos diciendo un «¡ay!» o similar y dejemos de jugar con él. De esta forma, interpretará que cuando muerde fuerte nos hace daño y aprenderá a controlar su fuerza. También, cuando juguemos podemos usar cuerdas y objetos similares que pueda morder y asociar positivamente con el juego.

Del mismo modo, cuando veamos que muerde objetos inadecuados, le proporcionaremos juguetes que le gusten para morder (como los que tienen premios en su interior) y le premiaremos cuando juegue con ellos. Debemos, por lo tanto, darle alternativas más interesantes y así le disuadiremos de morder algo no deseado.